Adhesión de EFAM al Bloque No Mixto del 1N

Desde EFAM apoyamos la decisión de Noviembre Antiespecista de convocar a un bloque no mixto (exclusivamente para mujeres y personas no binarias) en su próxima manifestación, que tendrá lugar ‪el 1 de noviembre‬ en Madrid y, como colectivo interseccional, nos sumamos a él.

Creemos en la interseccionalidad sin excepción. Sin amiguismos. Sin egos. Sin excusas. Precisamente, Ecofeministas Antiespecistas Madrid nació de esa fe fuerte y firme. Y a la vez de un sueño que, más allá del idealismo, puede y debe hacerse realidad de una forma práctica dentro del movimiento del que formamos parte; y que sabemos que solo conseguiremos a base de lucha, unión y sororidad. Ahora, cuando numerosas compañeras han tenido la valentía de denunciar públicamente las opresiones (e incluso, en algunos casos, las agresiones) machistas que han sufrido por parte de ciertos activistas hombres, es el momento de dar un paso al frente y gritar bien fuerte que no toleraremos que esto siga sucediendo. Que no les queremos en nuestros espacios seguros. Que su violencia no tiene cabida en nuestra revolución.

Más allá de estos actos, que repudiamos y condenamos, nos gustaría aprovechar para llamar la atención sobre el hecho de que, a menudo, los líderes (o gurús, o dioses) del antiespecismo suelen ser hombres blancos cisheteros que, en lugar de deconstruirse para aliarse con las mujeres de sus organizaciones, eligen utilizar sus privilegios para acaparar toda la atención, aun sabiendo que bastaría con dar un paso atrás para que ellas ocupasen el lugar que por derecho les pertenece, ése que el patriarcado les ha robado.

Por último, queremos dar las gracias a Noviembre Antiespecista por posicionarse de una manera tan clara (y por todo el trabajazo previo a la mani que están llevando a cabo).

Si algune de vosotres quiere unirse a EFAM el #1N (o participar en cualquiera de nuestras acciones, sobre las que hay más info en nuestros posts) solo tiene que escribirnos (somosefam@gmail.com). También os podemos facilitar datos básicos sobre interseccionalidad, recomendaros lecturas que a nosotres nos han servido o, simplemente, ayudar a que crezcamos juntes charlando un rato y poniendo ideas en común.

¡Nos vemos ‪el 1 de noviembre‬!

Racismo-Antirracismo

Este sistema se sustenta por distintos subsistemas de opresión que se entrelazan y se fortalecen mutuamente. No podría existir uno sin el otro y viceversa. Esto puede aplicarse a muchos aspectos distintos de nuestra realidad; lo que significa que no puedes contar la historia completa conociendo uno de los subsistemas. Hay un librito muy interesante de Chimamanda Ngozi Adichie que habla del Peligro de la Historia Única. Aprovecho para recomendarlo. La mayor parte actualmente del subsistema especista es la industria alimentaria. Es la que más dinero mueve y la más globalizada. A lo mejor en un sitio rural no tienen un zoológico o llevan pieles, pero si comen carne en Occidente a diario. Hay que saber que la materia prima que ha permitido la industrialización del sistema alimentario actual es la colonización. Sin la invasión y destrucción de tierras colonizadas no habría sido posible la extensión del sistema carnista, simplemente por falta de recursos. La apropiación de territorios del Sur Global por parte de multinacionales dirigidas por países del Norte, y su explotación, son las que aportan alimento principalmente para los animales que serán consumidos en el Norte, y las personas del Sur no verán más que un beneficio ínfimo de esta explotación. Lo que si verán será el empobrecimiento de la población local, antes la rural que la que vive en la ciudad, y, por consiguiente, una falta de oportunidades laborales y dentro del mercado internacional. También una contaminación de las tierras y las aguas que alterarán los ciclos naturales y la flora y fauna de esas zonas. De esta manera muches se verán obligades a migrar a países del norte. En estos países occidentales racistas, las personas migrantes viven en situación irregular, porque el Estado se encarga personalmente de dejar a estas personas en esa situación. Es curioso como para los productos de esas tierras Occidente es super receptivo, pero no para las personas. Siendo migrante, hay que sobrevivir en estos países trabajando 10 horas al día por un sueldo precario y, como consecuencia, es probable que no tengas tiempo de informarte de cómo llevar una dieta equilibrada vegana. Además, los trabajos que desempeñan las personas migrantes son trabajos forzosos que no quiere la población de dichos países. Entre ellos se encuentran los puestos de trabajo en mataderos y explotaciones. Este tipo de trabajos merman enormemente la salud mental de les empleades, además de ser de alto riesgo teniendo en cuenta que los animales o los útiles del matadero pueden lesionarles. Sumando a esto la imposibilidad de acceder a la sanidad pública, se concluye en que el sistema carnista es más perjudicial para las personas del Sur Global que para las de Occidente. Por todo esto, pienso que las personas procedentes de países colonos tienen el deber de dejar de comer animales. Supondría un acto de solidaridad en cuanto a la justicia racial y la reparación que deben. 

Productos veganos que no se alinean con el antirracismo: aguacate, coco, quinua, mango… Productos tropicales que, al fin y al cabo, se exportan. Hay más consumo de esos productos en países colonos que en los lugares de origen. Por lo tanto, es importante que no se globalice el consumo de estos productos ni se consuman todas las semanas, ya que sus ciclos son lentos y no son frutos que estén preparados para alimentar a la población mundial a diferencia de la avena y la soja, por ejemplo. En países colonos es importante leer el origen de los productos para no seguir fomentando la herencia de la colonización con el veganismo. Cabe decir que no hay un consumo ético dentro del capitalismo. Vivimos en un marco en el que nuestra simple existencia supone un consumo muy importante de recursos, explotando en mayor o menor medida el medio, los animales y las personas. Lo que tenemos que tener en cuenta es que podemos aportar nuestro granito de arena en una dirección más justa, equilibrada y armónica para todes. Como ya he dicho, parte de la reparación de la población de los países colonos sería dejar de consumir productos de origen animal. Y animo a todas las personas que se encuentran con la posibilidad de cambiar sus hábitos, que empiecen por algo, y a extrapolar el maltrato a la tierra y la naturaleza con los animales. No nos vamos a convertir en ángeles automáticamente, pero podemos velar poco a poco por un mundo más sostenible y habitable. Quiero terminar diciendo que los animales no son recursos y que tienen derecho a la vida por el simple hecho de existir. Así que si no es cuestión de supervivencia, nuestras costumbres y creencias no son suficiente motivo para utilizarlos y limitar sus vidas.

@JD.HITCH_

Mascarilla Liberación Animal

El beneficio de la venta será donado al rescate y mantenimiento de los pollitos abandonados en el aeropuerto de Barajas.

Dónde adquirirlas

  • Dolce y Vegana. Calle de Segovia, 55.
  • La Oveja Negra. Calle de Buenavista, 42.
  • Mi Cabra Vegana, física y online. Plaza de la reverencia 4.

Información

Precio: 1×7€ – 2×10€

Mascarilla de protección reutilizable para filtro / vegana / antiespecista

Mascarilla hechas a mano con doble capa de tela para mayor seguridad y resistencia.

**No está homologada ni se trata de un producto sanitario, es de uso personal.
Las puedes lavar diariamente en la lavadora y después recomendamos que la planches a temperatura alta por el interior.

El diseño de las mascarillas tiene unas aperturas que permiten incorporar un filtro en el interior para conseguir mayor protección.
*Recomendamos comprar filtros N95.

►Características:
Lavable y reutilizable.
Cubre boca, nariz y mentón.
Tiene una forma especial que se ajusta a la cara, inhalado así el flujo de aire desde el material, no desde los lados.
Tejido interior loneta (70% algodón y 30% poliéster), tela muy agradable al tacto y alta durabilidad.
Tiras de algodón para atar y ajustar a la cara.
La sujeción se realiza con gomas elásticas que se sujetan de la cabeza, añadiendo más comodidad.

►Tallas disponibles sólo para adultos.

►RECOMENDACIÓN:
Antes de ponerte la mascarilla es conveniente que te laves las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón, y evita tocar la mascarilla mientras la usas.

►IMPORTANTE:
No es un producto médico.
Eres responsable de su correcto uso y desinfección.

►CÓMO LAVAR TU MASCARILLA
Para desinfectar la mascarilla debes hacerlo con agua caliente, sobre 80ºC. Para ello hierve agua en un cazo y, cuando llegue a ebullición, apaga el fuego e introduce la mascarilla al menos 10 minutos.
No hace falta que laves con lejía porque el uso de este producto podría irritar la piel..

¿Qué relaciones puede haber entre las luchas por la liberación de las disidencias sexuales y el antiespecismo?

Podría hablar de cómo diverses autores queer han relacionado el feminismo con la lucha por la liberación animal no humana, como Paul B. Preciado cuando afirmaba aquello de “el animalismo es un feminismo expandido y no antropocéntrico”, al entender que las raíces de opresión hacia los animales son compartidas con los sistemas de opresión que sub-humanizan a colectivos humanos vulnerables.

Podría hablar de cómo están interconectadas en rasgos generales (jerarquización del hombre viril sobre el resto de animales -humanos o no- y de cómo este hombre “viril” sustenta su masculinidad no solo sobre la violencia hacia personas queer y mujeres, sino también sobre el consumo de carne que nutriría esa “energía masculina”; cosificación de los cuerpos considerados inferiores, bien por deshumanización, bien por animalización -como ocurre con muchas mujeres trans que son fetichizadas como “criaturas exóticas” sobre las que sacar provecho sexual-; despersonalización apática, proceso por el cual se arrebata al individuo oprimido, humano o no, toda personalidad y emocionalidad, etc.).

Podría hablar de las conexiones entre repensar el género y el sexo como sistemas interrelacionados no dicotómicos que se pueden analizar desde el contexto histórico, la configuración del cuerpo como eje vertebrador de privilegio, y repensar la “especie”, como un constructo no solo científico (que también), sino sociocultural que tuvo como objetivo crear un “elles” -les no humanes- frente a un “nosotres” -les que sí son humanes-. No en vano, algunos textos queer plantearon la necesidad de pensar en un futuro postgénero -libre de imposiciones de género- y en un futuro postespecie -libre de opresiones e imposiciones por especie-.

Cuando pensamos en el sujeto oprimido de todo sistema alienante y articulador de jerarquías y dominaciones, vemos un patrón: el “hombre cis heterosexual funcional para la reproducción” se concibe como “lo humano”, y todo lo demás, como lo menos hombre, y por tanto, lo menos humano. Desde las mujeres desprovistas de la ciudadanía por ser análogas a los animales (hombres no completados, argumentaba Aristóteles) hasta las maricas que disfrutaban del placer anal, poco menos que “animales con los que había que acabar de una vez por todas”. Las mujeres, maricas y trans, somos las cerdas, las puercas, las perras, las lagartas, las víboras.

Podría hablar de todas estas conexiones, pero quien se interesa por la justicia social, probablemente ya haya percibido algunos de estos hilos que entretejen, todos, el mismo telar de opresiones, la telaraña solo atravesable por el hombre blanco cis hetero.

Pero lo cierto es que no llegué a estas conclusiones después de horas y horas de estudio (aunque ayudaron). Llegué desde mi experiencia, desde mi realidad, desde mi vivencia. Y eso es de lo que realmente quiero hablar. Me llamo Mika Domínguez, soy una persona queer, algo que he sabido durante toda mi vida, y puedo decir con total seguridad que mi lucha no es una campo de batalla diferente al antiespecismo, sino que ambos se nutren y se necesitan. Esto no se me hizo evidente hasta que no topé, de casualidad, con un documental: Terrícolas. Me cambió la vida para siempre, porque pude conectar con todo ese dolor y sufrimiento que generamos sobre el resto de animales, salvando las distancias (que son muchas). Y entendí que no podía luchar contra el bullying que había sufrido en la escuela reproduciendo lógicas de masculinidad sobre los cuerpos no humanos, sobre “mi” comida. Que no podía apropiarme de la naturalidad desde una idea de superioridad, porque a mí me han intentado cambiar la naturalidad de mi sexualidad desde una idea de superioridad cisheterosexual. Que no podía gritar al hombre que me gritaba “cucaracha” por ir de la mano con un chico, y luego meterme un “bistec” entre pecho y espalda, un “bistec” que vino de un animal que gritó por su vida hasta el último momento.

No conecté con el antiespecismo porque entendiera la teoría feminista, la teoría queer y el resto de teorías que buscan cuestionar la opresión. No, conecté desde todo lo que yo había vivido. De las “animalizaciones” que hicieron sobre mí (como cuando me cogieron entre varios y me metieron en un cubo de basura al grito de “cerda maricona comepollas”). En ese momento me dolían las comparaciones. Me dolía la animalización, la deshumanización, la despersonalización, la dominación. Y de repente un día, descubrí que yo participé de eso durante muchos años, al dar dinero a quien lanza al cerdo a una sala de “sacrificio” (curiosos los eufemismos que nos creamos), con el mismo desprecio, aunque con peores consecuencias.

No se trata de que no puedas luchar contra tu opresión si no eres plenamente consciente o coherente. No se trata de juicios o purezas. Pero sí de crear puentes, y ver que hay patrones que se repiten en nuestra lucha y en el resto. Conectar con la injusticia que hemos vivido las personas queer es conectar con la injusticia de la dominación y la violencia patriarcal y especista. Es rebelarnos contra ella para generar espacios de unión. Darse cuenta de que une también es un animal. Como todes. Que se nos olvida. Y desde nuestra condición de animal privilegiade ojalá crear un poco de conexión y amor hacia los que están en la última posición de la “cadena alimenticia” (cadena de opresión). Ojalá remover algún corazón, para que todas/es/os luchemos por nuestres hermanes animales. Y, al menos por mi parte, es asumir que sí, que soy una cerda y una maricona. Y qué orgullo. Porque las mariconas, bolleras, bisexuales y trans tenemos mucho poder de transformación. Y las cerdas, terneros, gallinas, peces… ya ni te cuento. A mí me transformaron el corazón. Así que ahí va mi consejo y de lo que realmente quiero hablar: si has vivido lo que es la opresión, o no la has vivido pero empatizas con ello, solo tienes que dejarte transformar en una mejor versión que no alimente las mismas cadenas de violencia que se usaron contra ti.

Mika Domínguez

LGTBI. Cita

Conectar con la injusticia que hemos vivido las personas queer es conectar con la injusticia de la dominación y la violencia patriarcal y especista.

Si has vivido lo que es la opresión, o no la has vivido pero empatizas con ello, solo tienes que dejarte transformar en una mejor versión que no alimente las mismas cadenas de violencia que se usaron contra ti.

Mika Domínguez

Imagen: Fondo negro, texto el mismo que la cita. Parte superior: animal geométrico.

LGTBIfobia-AntiLGTBIfobia

Giorgio Agamben (2006) indicó que la política occidental es co-originariamente biopolítica, pues establece cesuras sobre la base de las vidas que se “hacen vivir” (bios) frente a las que pueden matarse (zoé). En otros términos: la política occidental supone un ejercicio de administración sobre la vida, definido por la ‘sub-humanización’ de determinados cuerpos que son ubicados en posiciones de vulnerabilidad. La distribución diferencial de la precariedad, como ha mostrado Butler (2002, 2004, 2009), funciona produciendo ‘cuerpos que importan’, vidas que gozan de protecciones, frente a aquellos que no importan, esto es, vidas que pueden ser sacrificadas para asegurar el mantenimiento de la comunidad política. Es justamente la condición de ser ‘cuerpos desechables’ una de las razones que han posibilitado tejer diversas alianzas entre los feminismos, las apuestas en torno a la disidencia sexo-genérica, las perspectivas animalistas y las antiespecistas. En resonancia con lo aquí dicho Preciado afirma lo siguiente:

Somos los jacobinos negros y maricas, las bolleras rojas, los desahuciados verdes, somos los trans sin papeles, los animales de laboratorio y de los mataderos, los trabajadores y trabajadoras informático-sexuales, putones diversos funcionales, somos los sin tierra, los migrantes, los autistas, los que sufrimos de déficit de atención, exceso de tirosina, falta de serotonina, somos los que tenemos demasiada grasa, los discapacitados, los viejos en situación precaria. Somos la diáspora rabiosa. Somos los reproductores fracasados de la tierra, los cuerpos imposibles de rentabilizar para la economía del conocimiento, (PRECIADO, 2013, p. 12).

Es menester, pues, establecer alianzas oblicuas entre todas aquellas formas de vida desechadas por la ficción humanista. Apostar por otros modos de habitar lo común entre cuerpos y por otras políticas de lo viviente que no reproduzcan esa “matriz inmunitaria y sistemáticamente violenta del individuo (neo)liberal, capitalista, propietario, su cuerpo privatizado y conyugalizado”

Imágenes: Portada fondo blanco, animal geométrico, texto lgtbifobia. Imagen del texto: fondo negro, anima geométrico, texto antilgtbifobia.

¿Clasista? Pero si soy antiespecista

La primera vez que me llamaron clasista, que cuestionaron mi posicionamiento anticapitalista, fue por el hecho de ser vegana, y fue en una organización de clase, en la que llevaba años militando. A mi indignación inicial le siguió un período de reflexión. ¿Qué mensaje estábamos haciendo llegar para ser consideradas burguesía acomodada? La respuesta estaba en el capitalismo. El capitalismo lo asimila todo. Y eso supone despolitizar el veganismo, y hacerlo inofensivo para los intereses capitalistas. Hoy, nos bombardean con opciones culinarias 100% vegetales, que se alejan de la ideología política: el antiespecismo, para convertirnos en un suculento nicho de mercado. Y no nos vamos a engañar, muchas veganas están encantadas de haberse conocido, de poder hablar desde las tribunas de la moralidad, mientras consumen el último producto fabricado por alguna multinacional, y alardean de activismo pensando que el “cambio” en el producto consumido es transformador en alguna medida.

Ahí estaba la clave del porqué me miraban de reojo y con desconfianza, cuando hablaba de veganismo, condenándolo por considerar que es una ideología burguesa al servicio del capital, que nos desvirtúa de la auténtica lucha, la lucha de clase. Y es que, convertir el veganismo en un estilo de vida, en una opción saludable, en una moda, o en un objeto de consumo, supone despojarlo de su contenido político y crítico. Supone desconectarlo de otras opresiones, que no son, en absoluto, antagónicas. El antiespecismo es una causa política, y en este sentido, ha de ser vinculado con el resto de causas políticas que luchan contra la opresión. En caso contrario, perderemos toda credibilidad, y lo que es más importante, toda coherencia. 

Desde el antiespecismo no podemos hacer un discurso desde el que les decimos a quienes no «pueden entenderlo» lo que está bien o mal, o como su situación de explotación no es para tanto si lo comparamos con el animal asesinado que hay detrás de las salchichas de un euro que tienen que tragar para sobrevivir. 

Pero tampoco podemos creer que hay determinadas personas (o clases) que, con sus problemas económicos ya tienen bastante como para politizar sus comidas, porque esto es paternalista y doblemente clasista, (esos, los otros, no pueden ser receptores del mensaje por carecer de posibilidades de entender nuestros avanzados pensamientos), ya que de algún modo le otorgamos al antiespecismo y lo que representa la categoría de privilegio. Y no lo es.

No sé cuántas veces, en cuantas asambleas, en cuantas reuniones, en cuantas manifestaciones, en cuantos encuentros, se me ha señalado por pretender abolir toda opresión, ampliando nuestra consideración de justicia a todas las especies, (y esto vale para las organizaciones veganas y para las de clase), ignorando en ambos casos, entre otras cosas, que estaba ahí, en el mismo lugar de quien señala con recelo, en cada batalla, en cada grito contra la injusticia. 

Y que de eso se trata. Nuestro objetivo debe ser el fin de la opresión y la liberación de las oprimidas sea cual sea su origen. De raza, de clase, de género, de especie… y empezar a enfocarse en el sistema que da lugar a cada una de esas opresiones.

@bebeveg

Imagen: Dos personas en una manifestación antiespecista portando bandera negra con texto animal liberation human liberation, y dibujo de estrella de cinco puntas con puño humano y mano de perro.