Cuidados

Para nosotras, uno de los temas que más nos preocupan es que, en la medida de nuestras posibilidades, todo el mundo se sienta a gusto y arropado en este espacio. Y es que, si bien es cierto que el veganismo pone su foco principal en la liberación de los animales no humanos, creemos rotundamente que este movimiento no puede reproducir violencias hacia animales de nuestra propia especie. Por eso, si en algún momento sientes o reconoces una agresión en la manifestación te invitamos a señalarla, rechazarla y actuar frente a ella. Si por lo que fuera no puedes hacerlo, acude a las pancartas principales o de cabecera y háznoslo saber para tomar medidas. Además, siéntete en confianza para decirnos, a nosotras o a otras personas que se estén manifestando, qué necesitas y qué se puede hacer por ti.

Gordofobia-Antigordofobia

MITOS GORDÓFOBOS EN MOVIMIENTOS VEGANOS Y ANTIESPECISTAS*

Confieso, he sentido vergüenza gorda en la cafetería vegana de mi ciudad. Fue fugaz, pero por unos segundos, antes de lograr disiparlo, me invadió el siguiente pensamiento: “Si pasara alguien por la calle y viera la incorrecta estampa vegana que supone mi cuerpo gordo sentado al lado de la ventana principal del local, seguro desistiría de entrar aquí… soy un mal ejemplo de vegana”. Me gustaría decir que la vergüenza gorda no suele invadirme en espacios antiespecistas; pero me invade, y lo seguirá haciendo mientras la gordofobia campe a sus anchas en ellos, en parte alimentada por los siguientes tres mitos:

Mito 1: No hay gente gorda vegana Las personas gordas somos hipervisibles invisibles, cuerpos a todas luces ocupadores de amplios espacios y, sin embargo, poco percibidas, representadas, escuchadas, tenidas en cuenta. Los espacios antiespecistas no suponen una excepción a este hecho. A muchas gordas se nos exigen explicaciones por no haber adelgazado con el veganismo (“pero… ¿hace cuánto tiempo que eres vegana?”); se duda de nosotras (“pero… ¿seguro que no te comes alguna cosilla a escondidas?”); o directamente se niega la existencia de gente gorda vegana (“el veganismo es un estilo de vida saludable, es imposible ser gorda y vegana”). La organización People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) llegó al punto de utilizar un símil entre una ballena y una mujer gorda en una campaña cuyo lema “Save the whales” aludía al vegetarianismo como forma de salvar a “ambas ballenas”: a la primera, no consumiéndola; a la segunda con el supuesto adelgazamiento que supondría quitar del plato los productos de origen animal. Dicha campaña no sólo enviaba el erróneo y desvirtuado mensaje de que el no consumo de animales es un camino para bajar de peso, también señalaba entre líneas que toda la gente gorda es omnívora, es decir, especista. Numerosos textos, imágenes y memes con este discurso antiespecista-gordófobo circulan por internet desacreditando a las personas basándose en su peso; quizás una de las más famosas sea la ilustración que incluye dos siluetas cuyo interior está relleno de comida: una silueta de mujer gorda, rellena de bollería, fritos y carne, representando el carnivorismo, y una silueta de mujer delgada, rellena de frutas y verduras, representando el veganismo y “lo saludable”. Recursos discursivos comunes dentro de un movimiento que parece olvidar que su meta es la liberación animal, no el adelgazamiento ni la salud humana (¡alerta! ¡antropocentrismo especista!). Es hora de ir asumiéndolo: la gente gorda vegana existe.

Mito 2: La gente gorda no es una buena imagen para la lucha antiespecista La gordofobia se asienta sobre tres pilares: estética, salud y moral. Éstos ofrecen, respectivamente, un modelo de cuerpo externo (delgado), interno (sano) y de conducta (disciplinado). La sociedad gordófoba entiende que estos tres elementos se relacionan entre sí de manera lógica y coherente, es decir, que la persona delgada está sana y se rige por la recta razón, la disciplina y el autocontrol, mientras que la persona gorda está enferma y, en palabras de la activista Laura Contrera, su cuerpo es “la cosa desatada, desobediente e indisciplinada”, en definitiva, un fracaso. Partiendo de la consideración neoliberal del cuerpo como producto de la decisión y responsabilidad individual exclusivamente, la gorda es vista como un “mal ejemplo” de ser humano en todos los ámbitos y, en consecuencia, también en el activismo antiespecista que encuentra en ella una persona cuya imagen -fallida- denostaría la lucha. Romper con la moral que considera al cuerpo gordo como un cuerpo fallido es uno de los fines del activismo gordo; acabar con el especismo es el fin de los movimientos antiespecistas, lo cual implica necesariamente a la humanidad entera en su amplia diversidad corporal.

Mito 3: Gordofobia y especismo no tienen nada que ver La investigadora Laura Fernández en Hacia mundos más animales (ochodoscuatro ediciones, 2018), plantea que en la sociedad especista “los animales no humanos son leídos como seres pasivos, dominados por los instintos, seres estúpidos, sin personalidad ni individualidad…”. La misma categorización se cierne sobre el cuerpo gordo en tanto que, juzgado como “mal humano”, descontrolado e irracional, es lanzado a la inferiorizada categoría de “lo animal”. No en vano, los insultos más comunes sobre el cuerpo gordo son los que hacen referencia a la animalidad: cerdo, foca, vaca, hipopótamo, ballena. El cuerpo gordo como animal, lo animal como insulto. El especismo posibilita la gordofobia. La gordofobia alimenta el especismo.  

*Agradecimiento a la activista Melinda Decker por sus aportaciones.

Magdalena Piñeyro, es Cofundadora de Stop Gordofobia y autora de los libros «10 gritos contra la gordofobia» y «Stop Gordofobia y las panzas subversivas»

Este artículo ha sido publicado en el nuevo Parole de Queer-Antiespecista. Diciembre 2019.

Ser una persona activista antirracista y antiespecista

Ser una persona activista antirracista y antiespecista a veces es complicado porque dentro del movimiento antirracista te encuentras con el especismo y dentro del movimiento antiespecista te encuentras con racismo. Creo que de esta manera es muy difícil entender qué es lo que nos daña a todes y qué es lo que va a continuar mermando la tierra, los animales y las personas. Por mucho que estés desconstruide en una lógica de dominación, si no trabajas en la otra, este sistema se va a mantener. Seguiríamos en un mundo con veganes racistas y personas racializadas especistas, con lo que el racismo y el especismo se van a mantener. No importa lo que luchen los grupos por separado si no respetan al otro. Finalmente, supone que cuando luchas por una cosa en uno de estos grupos, tienes que olvidarte un poco del otro para sobrellevar el espacio; y esto no es una solución en absoluto. Es duro el muro que separa ambas luchas y las reticencias de les participantes de ambas para ver lo que hay más allá pero, bueno, mantengo la esperanza gracias a ciertas personas que tengo a mi alrededor, quienes me permiten unir estas dos luchas, y a otras tantas que no conozco, que sigo por redes y me inspiran para seguir adelante de la mano del antirracismo y el antiespecismo. Son luchas distintas, pero ninguna más importante que la otra.

@JD.HITCH_

Antirracismo-Cita

Una de las formas más fáciles de violar a una persona o grupo de personas es compararlos o reducirlos a ‘animales’. En una sociedad donde ‘humano’ se ha convertido en sinónimo de blanquitud, cualquiera que no encaje en este marco eurocéntrico es automáticamente animalizado.

Syl Ko, Aphro-ism

Adhesión de EFAM al Bloque No Mixto del 1N

Desde EFAM apoyamos la decisión de Noviembre Antiespecista de convocar a un bloque no mixto (exclusivamente para mujeres y personas no binarias) en su próxima manifestación, que tendrá lugar ‪el 1 de noviembre‬ en Madrid y, como colectivo interseccional, nos sumamos a él.

Creemos en la interseccionalidad sin excepción. Sin amiguismos. Sin egos. Sin excusas. Precisamente, Ecofeministas Antiespecistas Madrid nació de esa fe fuerte y firme. Y a la vez de un sueño que, más allá del idealismo, puede y debe hacerse realidad de una forma práctica dentro del movimiento del que formamos parte; y que sabemos que solo conseguiremos a base de lucha, unión y sororidad. Ahora, cuando numerosas compañeras han tenido la valentía de denunciar públicamente las opresiones (e incluso, en algunos casos, las agresiones) machistas que han sufrido por parte de ciertos activistas hombres, es el momento de dar un paso al frente y gritar bien fuerte que no toleraremos que esto siga sucediendo. Que no les queremos en nuestros espacios seguros. Que su violencia no tiene cabida en nuestra revolución.

Más allá de estos actos, que repudiamos y condenamos, nos gustaría aprovechar para llamar la atención sobre el hecho de que, a menudo, los líderes (o gurús, o dioses) del antiespecismo suelen ser hombres blancos cisheteros que, en lugar de deconstruirse para aliarse con las mujeres de sus organizaciones, eligen utilizar sus privilegios para acaparar toda la atención, aun sabiendo que bastaría con dar un paso atrás para que ellas ocupasen el lugar que por derecho les pertenece, ése que el patriarcado les ha robado.

Por último, queremos dar las gracias a Noviembre Antiespecista por posicionarse de una manera tan clara (y por todo el trabajazo previo a la mani que están llevando a cabo).

Si algune de vosotres quiere unirse a EFAM el #1N (o participar en cualquiera de nuestras acciones, sobre las que hay más info en nuestros posts) solo tiene que escribirnos (somosefam@gmail.com). También os podemos facilitar datos básicos sobre interseccionalidad, recomendaros lecturas que a nosotres nos han servido o, simplemente, ayudar a que crezcamos juntes charlando un rato y poniendo ideas en común.

¡Nos vemos ‪el 1 de noviembre‬!

Racismo-Antirracismo

Este sistema se sustenta por distintos subsistemas de opresión que se entrelazan y se fortalecen mutuamente. No podría existir uno sin el otro y viceversa. Esto puede aplicarse a muchos aspectos distintos de nuestra realidad; lo que significa que no puedes contar la historia completa conociendo uno de los subsistemas. Hay un librito muy interesante de Chimamanda Ngozi Adichie que habla del Peligro de la Historia Única. Aprovecho para recomendarlo. La mayor parte actualmente del subsistema especista es la industria alimentaria. Es la que más dinero mueve y la más globalizada. A lo mejor en un sitio rural no tienen un zoológico o llevan pieles, pero si comen carne en Occidente a diario. Hay que saber que la materia prima que ha permitido la industrialización del sistema alimentario actual es la colonización. Sin la invasión y destrucción de tierras colonizadas no habría sido posible la extensión del sistema carnista, simplemente por falta de recursos. La apropiación de territorios del Sur Global por parte de multinacionales dirigidas por países del Norte, y su explotación, son las que aportan alimento principalmente para los animales que serán consumidos en el Norte, y las personas del Sur no verán más que un beneficio ínfimo de esta explotación. Lo que si verán será el empobrecimiento de la población local, antes la rural que la que vive en la ciudad, y, por consiguiente, una falta de oportunidades laborales y dentro del mercado internacional. También una contaminación de las tierras y las aguas que alterarán los ciclos naturales y la flora y fauna de esas zonas. De esta manera muches se verán obligades a migrar a países del norte. En estos países occidentales racistas, las personas migrantes viven en situación irregular, porque el Estado se encarga personalmente de dejar a estas personas en esa situación. Es curioso como para los productos de esas tierras Occidente es super receptivo, pero no para las personas. Siendo migrante, hay que sobrevivir en estos países trabajando 10 horas al día por un sueldo precario y, como consecuencia, es probable que no tengas tiempo de informarte de cómo llevar una dieta equilibrada vegana. Además, los trabajos que desempeñan las personas migrantes son trabajos forzosos que no quiere la población de dichos países. Entre ellos se encuentran los puestos de trabajo en mataderos y explotaciones. Este tipo de trabajos merman enormemente la salud mental de les empleades, además de ser de alto riesgo teniendo en cuenta que los animales o los útiles del matadero pueden lesionarles. Sumando a esto la imposibilidad de acceder a la sanidad pública, se concluye en que el sistema carnista es más perjudicial para las personas del Sur Global que para las de Occidente. Por todo esto, pienso que las personas procedentes de países colonos tienen el deber de dejar de comer animales. Supondría un acto de solidaridad en cuanto a la justicia racial y la reparación que deben. 

Productos veganos que no se alinean con el antirracismo: aguacate, coco, quinua, mango… Productos tropicales que, al fin y al cabo, se exportan. Hay más consumo de esos productos en países colonos que en los lugares de origen. Por lo tanto, es importante que no se globalice el consumo de estos productos ni se consuman todas las semanas, ya que sus ciclos son lentos y no son frutos que estén preparados para alimentar a la población mundial a diferencia de la avena y la soja, por ejemplo. En países colonos es importante leer el origen de los productos para no seguir fomentando la herencia de la colonización con el veganismo. Cabe decir que no hay un consumo ético dentro del capitalismo. Vivimos en un marco en el que nuestra simple existencia supone un consumo muy importante de recursos, explotando en mayor o menor medida el medio, los animales y las personas. Lo que tenemos que tener en cuenta es que podemos aportar nuestro granito de arena en una dirección más justa, equilibrada y armónica para todes. Como ya he dicho, parte de la reparación de la población de los países colonos sería dejar de consumir productos de origen animal. Y animo a todas las personas que se encuentran con la posibilidad de cambiar sus hábitos, que empiecen por algo, y a extrapolar el maltrato a la tierra y la naturaleza con los animales. No nos vamos a convertir en ángeles automáticamente, pero podemos velar poco a poco por un mundo más sostenible y habitable. Quiero terminar diciendo que los animales no son recursos y que tienen derecho a la vida por el simple hecho de existir. Así que si no es cuestión de supervivencia, nuestras costumbres y creencias no son suficiente motivo para utilizarlos y limitar sus vidas.

@JD.HITCH_