Capacitismo-Anticapacitismo

Desde el antiespecismo debemos ser conscientes de que existen más colectivos oprimidos bajo un mismo sistema hegemónico y de que estas opresiones están conectadas bajo el mismo eje de opresión estructural.

Así, Kimberlé Crenshaw fue la primera mujer que comenzó a hablar del concepto interseccionalidad, que es definido como un marco diseñado para explorar la dinámica entre identidades coexistentes y sistemas conectados de opresión. 

Más tarde, Patricia Hill Collins resaltó que múltiples formas de opresión se conectan para formar una «matriz de dominación» y que las identidades y las jerarquías se superponen, por las cuales se mantiene el desequilibrio estructural de poder.

Los animales no humanos son oprimidos por su especie bajo el sistema especista, dominado por el colectivo privilegiado formado por los animales humanos. Éstos son discriminados por su supuesta inferioridad basada en sus capacidades, lo mismo ocurre en el caso del capacitismo que se define como la creencia de que algunas capacidades son intrínsecamente más valiosas, y que, quienes las poseen son mejores que el resto. Que existen unos cuerpos capacitados y otros “no capacitados”, unos tienen discapacidad y otros carecen de ella, siendo ésta una división muy clara.

Podemos hablar de tantos tipos de capacitismos como tipos de discapacidad existen como la discapacidad física, la intelectual, la visceral, la psíquica o social.

Las barreras físicas, psicológicas y económicas que crea la sociedad influyen en la dificultad que el colectivo disca experimenta a la hora de luchar por sus derechos, ya que siguen siendo excluídes del debate público y de la participación de la vida social y política. 

En los espacios políticos, el capacitismo es una de las opresiones más invisibilizadas de la lucha contra el sistema, se sigue hablando por elles y se sigue sin darles los espacios que les corresponden.

Muches activistas antiespecistas siguen perpetuando actitudes opresoras sin plantearse sus privilegios. Algunos comportamientos que deberíamos revisarnos son por ejemplo, creer que todes podemos ser veganes, utilizar lenguaje capacitista (“un bote, dos botes, especista el que no bote”), infravalorar el activismo en redes como si todes pudiésemos hacer acciones directas, exigir a les activistas por encima de sus posibilidades o incluso criticar a activistas por su falta de participación (no todes podemos luchar de la misma manera), asumir que todas las discapacidades son visibles o creer que todes tenemos las mismas capacidades físicas, cognitivas, psicológicas o sociales.

Por no hablar de la falta de accesibilidad que viven desde el movimiento en las acciones o manifestaciones, posts o noticias en redes sin subtitular o describir o contenido sensible en redes sin “trigger warning o avisos de contenido”.

Es nuestro deber como activistas el revisar nuestros privilegios, estar en constante aprendizaje y deconstrucción ante cualquier tipo de opresión y no sentirnos cuestionades u ofendides cuando nuestres compañeres corrigen nuestras actitudes opresoras.

Luchemos por un movimiento antiespecista interseccional e inclusivo.

@unconditionluvvv