Clasismo-Anticlasismo

Clasismo es el prejuicio y discriminación basadas en la pertenencia o no a determinadas clases sociales. Según el diccionario de la RAE, es la actitud de quienes defienden la discriminación por motivos de pertenencia a otra clase social. Por lo general, un clasista asume su pertenencia a una u otra clase y obra en consecuencia para beneficiar los intereses de quienes son de su misma clase y en perjuicio de quienes no pertenecen a ella. 

Clasismo, especismo y el neoclasismo vegano

El clasismo es una de las tantas opresiones que campan tranquilamente por la sociedad y que pocas personas reparan en ella. Está tan normalizada que la mayoría de prejuicios clasistas se fomentan dentro de las clases más vulnerables y discriminadas.

El clasismo es menospreciar e ignorar los intereses de las clases más vulnerables poniendo por encima los intereses de quienes tienen mayor nivel adquisitivo o cultural.  Y el clasismo se alimenta del especismo y viceversa.

Desde la palabra capital que originalmente hacía referencia al número de cabezas de ganado que se poseía, hasta la forma de vivir y de mirar al otro. Es más que obvio que si eres una persona que pertenece a una clase alta tu forma de vivir y tu estilo de vida va a estar marcado por la opresión por un lado hacia las otras clases, en el hipotético caso de que haya más de una, parte de ese clasismo intrínseco también, y hacia el resto de especies. ¿Parece que la clase está marcada con hacer daño gratuito? Sí . Comer frutas, verduras y cereales es de pobres, por un lado porque, aunque los productos animales no cuestan lo que deberían costar, son más caros, esto hace que se asocie comer animales con mayor calidad de vida. El ocio está vinculado al uso y a la matanza de animales: hípica, carrera de caballos, de galgos, caza, tauromaquia,… Y en cuanto a vestimenta: plumas, seda, abrigos de piel, zapatos de piel de todos los animales posibles,…. Y en decoración: cabezas de animales, otras partes de sus cuerpos, alfombras de piel, marfil, plumas,…

En el sistema capitalista en el que vivimos, tenemos normalizada la competitividad y, siempre que se pueda, la forma más salvaje de esta. Una de las cosas que hacemos desde el privilegio es cosificar a quien no relacionamos con nosotros, de esta manera cosificamos al pobre, al marginado, al sin hogar, al resto de animales,… Porque eso es lo que hoy en día está relacionado con superioridad y desarrollo en una sociedad que se precipita sin frenos al neoliberalismo, convertir todo en mercancía y en objetos de consumo. 

Dentro del veganismo no nos escapamos. Si bien es cierto que los medios y algunos mensajes dan la sensación de que el veganismo es algo elitista y privilegiado, son bastantes personas veganas, o al menos las más influyentes, las que están bastante cómodas con la difusión de esta idea e incluso evitan relacionarse con activistas que vengan de barrios humildes, de pueblos, o que tengan una estética que pueda perjudicar su status. Hay muchos tipos de veganismo, pero adoptar uno que te ponga por encima del resto no es el correcto. 

El veganismo es justicia y no debemos olvidar que los animales no humanos son nuestra prioridad, pero al ser partícipes de otras opresiones, al ser partícipes del clasismo en este caso, estamos justificando la opresión hacia el resto de animales como cualquier otra, pues funcionan de la misma forma arbitraria.