Me despierto después de dormir…

Me despierto después de dormir más de diez horas. Tarde y con sensación de no haber dormido ni un par. Tengo cuatro cucharas hoy. Me levanto después de unos cuantos intentos. Tres cucharas. Me hago el desayuno, o más bien cojo una caja de cereales y un poco de leche de soja y bebiendo a morro lo mezclo en mi boca. Dos cucharas. Me visto y me lavo la cara. Una cuchara.

Ayer me comprometí a ir a una acción contra la industria cárnica. Con la última cuchara que me queda me borro de la lista de whatsapp.

Me siento una mierda. Otra vez ha pasado. Qué hago con mi tiempo, con mi vida. Por qué no puedo ser como los demás. Cuánto tiempo falta para la hora de dormir. Hoy no quiero seguir.

Cómo les explico a los animales que no tengo fuerzas, que no tengo energía, que me siento como si no sintiese nada excepto miedo a todo. Ninguna justificación les vale a ellos, pero hay un muro en mi puerta que no me deja salir a la calle.

He oído que no valen las excusas, que hablar por los animales en las redes sociales se queda corto, que eso no es activismo. Que tengo que esforzarme más, que, si yo sufro, “imagínate ellos”. No es la primera vez que escucho “hacía mucho que no te veía por aquí”. No es la primera vez que me caigo de una acción. No es la primera vez que tengo que irme de una manifestación por empezar a notar que mi corazón se sale por la boca.

Quiero y no puedo, y no es un no puedo pequeño, es un no puedo gigante, que me inunda la cabeza. No puedo. No puedo. No puedo. Es sólo una puerta hasta la calle y no puedo. Porque no es sólo una puerta.

@unconditionluvvv

Imagen: pequeño simio sentado sobre un tronco con la cabeza gacha.